martes, enero 29, 2008

102

31-5-61
Madre, me apenan los ojos
apenados;
yo adivino,
pero no puedo curarlo.
Cuando no ríen los ojos
de mi hermano,
se corta en mi la sonrisa
de mis labios.

Santa María de nuestra impotencia
de nuestros deseos,
sé esta noche, Madre, de nuestra sonrisa
sé Santa María de nuestros milagros.