miércoles, octubre 11, 2006

128

Una espiga -verde, rubia-,
una más en el bancal,
tan sólo sólo soñaba
llegar a ser blanco pan.

No aspiraba a más;
ella no sabía
que hay pan celestial.

Cantaban los segadores
en la siega su cantar:
"Espigas doradas,
seréis blanco pan".

Pero el viento les cambiaba
con rebeldía el cantar:
"Maduras espigas,
hay pan celestial".

¡Qué regocijo en la trilla!
¡qué alegría al aventar!

Cada grano de la espiga
seguía soñando igual.

La flor de la harina
aroma el altar.

Hay pan blanco, blanco,
hay pan celestial.

1 Comments:

At 4:59 p. m., Anonymous Anónimo said...

Espero que tengas mas inspiracion de todos modos yo comence igual

 

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